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Santa María Magdalena: testigo de la Resurrección del Señor

Cada 22 de julio, la Iglesia celebra con gran alegría la memoria litúrgica de Santa María Magdalena, una mujer que ocupa un lugar privilegiado en la historia de la salvación: fue la primera testigo de la Resurrección de Cristo y la primera en anunciarlo a los apóstoles. Por este motivo, san Juan Pablo II la llamó “apóstol de los apóstoles”.

¿Quién fue María Magdalena?

María Magdalena fue una fiel discípula del Señor. Según el Evangelio, Jesús expulsó de ella siete demonios (cf. Lc 8,2), lo que simboliza una profunda conversión interior. Desde entonces, se convirtió en una seguidora apasionada de Cristo, acompañándolo en su vida pública, en su pasión y hasta al pie de la cruz, cuando muchos ya lo habían abandonado.

No debe confundirse con la mujer adúltera o con María de Betania; aunque por siglos fueron asociadas, el Papa Francisco y los estudiosos actuales reconocen a María Magdalena como una mujer con identidad y misión propia, cuyo amor sincero y fidelidad inquebrantable fueron recompensados con el mayor regalo: ver al Señor resucitado.

El encuentro con el Resucitado

En la mañana de Pascua, María fue al sepulcro movida por el amor. Al encontrarlo vacío, su corazón se quebró aún más. Pero en medio del llanto, Jesús la llama por su nombre: “¡María!” (cf. Jn 20,16). Ese simple llamado bastó para que ella lo reconociera.

Ese momento es uno de los más tiernos y significativos del Evangelio: Jesús resucitado no se aparece primero a Pedro ni a Juan, sino a una mujer. Y no a cualquier mujer, sino a una que lo había amado con el corazón roto de quien ha sido rescatada por la misericordia.

Modelo de conversión y amor fiel

María Magdalena es un símbolo de la conversión profunda, del paso del pecado al amor. Su vida nos recuerda que no hay pasado que pueda apagar el llamado de Dios, y que la misión nace del encuentro personal con Cristo.

Ella no solo fue testigo, sino también anunciadora. Jesús le confió una misión: “Ve y dile a mis hermanos” (cf. Jn 20,17). Así, María Magdalena se convierte en la primera evangelizadora del acontecimiento más grande de la historia.

Su fiesta y su legado

En 2016, el Papa Francisco elevó su memoria litúrgica al rango de fiesta, al mismo nivel de los apóstoles, como signo del reconocimiento a su papel fundamental en los inicios de la Iglesia.

Hoy, Santa María Magdalena sigue hablándonos con su vida:

  • Que ningún pecado tiene la última palabra.
  • Que el amor puede más que el miedo.
  • Que los que aman profundamente, verán a Dios.

Santa María Magdalena, ruega por nosotros 🙏
Que como tú, podamos buscar al Señor sin descanso y proclamar su Resurrección con gozo.

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