Sacramentos

¿Qué es el sacramento de la Eucaristía?

La Eucaristía es el corazón vivo de nuestra fe católica. Es mucho más que un rito o una tradición dominical. Es Jesús mismo, verdadero Dios y verdadero hombre, que se queda con nosotros bajo las especies del pan y del vino.

Instituido por Cristo en la Última Cena

Fue Jesús quien instituyó este sacramento durante la Última Cena, cuando tomó pan, lo partió y dijo:

“Esto es mi cuerpo…”, y luego: “Esta es mi sangre…” (cf. Mt 26,26-28).

Con estas palabras, el Señor anticipaba el sacrificio de la cruz y establecía un memorial perpetuo de su entrega redentora. Desde entonces, la Iglesia celebra la Eucaristía como fuente y culmen de toda la vida cristiana (cf. Lumen Gentium, 11).

La presencia real de Cristo

En la Eucaristía no hay símbolo ni metáfora: hay presencia real. Por la consagración, el pan y el vino se convierten verdaderamente en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, aunque conserven su apariencia externa.

Este milagro, llamado transubstanciación, se produce por el poder del Espíritu Santo y las palabras del sacerdote en la Misa. Así, Cristo está realmente presente: cuerpo, sangre, alma y divinidad.

¿Por qué es un sacramento?

La Eucaristía es uno de los siete sacramentos instituidos por Cristo para comunicar gracia. En particular, es:

  • Sacrificio: porque hace presente el sacrificio del Calvario.
  • Sacramento: porque comunica la gracia a través de un signo visible.
  • Banquete: porque nos alimenta con la vida divina.

Cada vez que participamos en la Santa Misa y comulgamos en gracia, recibimos a Cristo mismo, fuente de fuerza, luz, perdón y amor.

Frutos de la comunión eucarística

Quien comulga con fe y devoción:

  • Se une más íntimamente a Cristo.
  • Refuerza su vida espiritual.
  • Recibe gracia para vencer el pecado.
  • Fortalece su amor hacia los demás.

San Juan Pablo II decía:

“La Eucaristía edifica la Iglesia y la Iglesia hace la Eucaristía”.

Adoración eucarística

La presencia de Jesús en el sagrario es continua, silenciosa y real. Por eso, la Iglesia anima a los fieles a adorar al Santísimo Sacramento, a estar con Él, hablarle, agradecerle y consolar su Corazón.

No hay mayor cercanía posible en esta vida que estar ante Jesús Eucaristía, o mejor aún, recibirlo en comunión con el alma en gracia.


Cristo Eucaristía es el Dios que se queda

Cada misa es un milagro. Cada comunión, un acto de amor. Que no nos acostumbremos jamás al don más grande que el Cielo nos ha dejado.

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