Origen de la Iglesia

Fundación, historia y desarrollo del catolicismo
La Iglesia Católica tiene sus raíces en el mismo Jesucristo, quien reunió a sus discípulos, enseñó con autoridad divina y confió su misión de salvación a sus apóstoles, especialmente a Pedro. Desde el siglo I, la Iglesia ha mantenido su continuidad apostólica, adaptándose a los tiempos, pero conservando la misma fe.
La Iglesia nace con Jesucristo
Según los Evangelios, Jesús fundó la Iglesia al elegir a los Doce Apóstoles y encomendarles la misión de predicar el Reino de Dios. Pedro fue designado como piedra sobre la que se edificaría la Iglesia (Mateo 16:18), lo cual marca el inicio del liderazgo papal.
La comunidad cristiana primitiva
Después de la resurrección de Cristo, los Apóstoles comenzaron a predicar por todo el Imperio Romano. En Pentecostés, el Espíritu Santo fortaleció a los discípulos, iniciando así la expansión de la Iglesia.
La historia del catolicismo a través de los siglos
Durante los primeros siglos, la Iglesia enfrentó persecuciones, pero también fue creciendo en número y estructura. Con la conversión del emperador Constantino en el siglo IV y el Edicto de Milán, el cristianismo dejó de ser perseguido y comenzó una nueva etapa institucional.
Unidad y misión universal
El término “católica” significa “universal”. Desde sus inicios, la Iglesia tuvo una vocación global, con presencia en distintas regiones. A través del papado, los concilios y la doctrina apostólica, ha mantenido su unidad a lo largo de los siglos.
